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El Stand de 1910

La historia de nuestros vinos ha ído siempre vinculada a la historia de nuestra familia. En nuestra Casa se guardan almacenados innumerables objetos relacionados con el mundo de la vitivinicultura, pero también objetos personales y documentos de gran valor histórico, siendo plenamente conscientes de que uno de nuestros principales activos es la historia transcurrida en los últimos 137 años. En el año 2002 teniamos muchas cosas que celebrar: haber cumplido 125 años y haber hecho realidad el sueño que en 1877 tuviera su fundador, el “Rioja Supremo”.

López de Heredia en la Exposición Universal e Internacional de Bruselas del año 1910

En 1910, Europa y América experimentaban un momento eufórico de paz y esperanza, con el impulso de las comunicaciones y los negocios que imprimen a la fisonomía de Madrid un carácter de modernidad y vocación europeísta, circunstancia que aprovecharía habilmente don Rafael para instalar sus oficinas en la encrucijada de las calles Alcalá y Sevilla, sector urbano que había adquirido un cierto empaque de “city” londinense con los edificios monumentales de los grandes bancos y la sede de “La Equitativa”, donde se establece López de Heredia.

En este mismo año de 1910, se inagura en Madrid el Hotel Ritz y don Rafael consigue que su vino de “Viña Tondonia” se convierta en la expresión del buen vivir de la “belle epoque”, en las mesas de “Lhardy”, “Tournie”, el “Hotel Ritz” y poco después en el “Palace”, como sería más tarde protagonista en los grandes restaurantes del mundo.

Para este cosmopolitismo que deseaba imprimir a sus productos el fundador de la Bodega de Haro, se presentan dos acontecimientos de indudable oportunidad. Se trata, en primer lugar, de la Exposición Universal e Internacional de Bruselas del año 1910, así como su rival, la Exposición Mundial de Buenos Aires, que se celebraría en las mismas fechas, con motivo del centenario de la fundación de la República Argentina.

Ilusionado con ambos acontecimientos emplazados en el centro de Europa y en la capital de la nación más próspera de la América hispana, se propone presentar sus vinos en el marco de una instalación artística, original y elegante, influída por las corrientes todavía vigentes del modernismo.

Factores decisivos para llevar a cabo las ideas de don Rafael fueron las amistades que tenía en toda Europa, así como la colaboración de su hijo mayor, don Rafael López de Heredia Aranzáez, quién con veinte años de edad, había concluído sus estudios de ingeniería mecánica en Alemania, ampliándolos en Inglaterra y Francia.

Entre las amistades mencionadas, sería fundamental don Nicolás de Escoriaza, ingeniero Agrónomo designado Comisario Regio de la representación española en la Exposición Universal de Bruselas, quién orientó con sus consejos las soluciones a los problemas suscitados por la instalación que pretendía montar López de Heredia en el pabellón español.

Existen cartas que demuestran las primeras gestiones arbitradas con una casa francesa especializada para crear el stand representativo, probablemente recomendada por el señor Escoriaza. Don Rafael no pudo llegar a un acuerdo con aquella firma porque consideraron muy escaso el tiempo que quedaba para la inauguración y se declararon incapaces de realizar el proyecto con tanta premura.

stand frasca

Tantos esfuerzos fueron largamente compensados para el fundador cuando el Comisario General, don Nicolás de Escoriaza pudo enviar a la Bodega de Haro el siguiente telegrama: “López de Heredia”. Grand Prix – Exposition Universelle – Bruxelles 1910.”

La construcción del stand

Los artesanos de Haro debieron conmoverse al recibir el encargo de esta instalación, concebida personalmente por el señor López de Heredia, conocedor de las corrientes artísticas de la época, en colaboración con el arquitecto J. Cabrera y Latorre y mandada ejecutar a ebanistas, tallistas y carpinteros, para los que don Rafael solicita al comisario de la Exposición de Bruselas que "se les nombre y se les concedan las medallas y premios que merecen, pues siendo obreros modestos han demostrado ser inteligentes y buenos trabajadores, realizando mis proyectos y llevando a buen fín, con pocos elementos, una labor recomendable y de coordinación, ejecución y buen gusto, fuera de lo corriente en esa exposición de Bruselas”.

Consistía el proyecto en un recinto, abierto a un fondo de estanterías y espejos de sugerencias venecianas, con remates de balaustres y un colofón coronado con banderas. Todo fue concebido por don Rafael y llevado a la práctica en un tiempo record por los artesanos jarreros, con las exigencias de perfección y calidad que siempre exigía el señor López de Heredia.

Estos realizadores fueron, esencialmente, el carpintero de armar Juan Sagredo, establecido en la calle Marqués de Francos, 63, de Haro. Los detalles constructivos, planos e instrucciones para montar y desmontar la instalación, que se conservan en el archivo de la Bodega de Haro, resultan admirables por su precisión y han permitido la restauración llevada a cabo actualmente.

Labor extraordinaria fue también la del ebanista José Besga, verdadero realizador, en madera de nogal del conjunto de la “boiserie”, con admirables calidades. El mérito de todo el trabajo decorativo y ornamental se atribuye al escultor y tallista Fidel Vargas y San Román, con cuya labor quedó especialmente satisfecho don Rafael, razón por la cual fue recomendado al comisario de la exposición y recibió, como los anteriores la correspondiente recompensa honorífica.

El exquisito cuidado con que fue desmontada la instalación, ha permitido que reaparezca con todo su mérito estético, acrecentado por el tiempo, noventa y dos años después, acrisolando el valor de los vinos de López de Heredia Viña Tondonia, el "Rioja Supremo".

De la primitiva instalación del stand en la Exposición Internacional de Bruselas en 1910, sólo ha quedado el testimonio gráfico de la imagen superior. El inexorable paso del tiempo ha hecho que la placa de cristal que sirve de soporte a la imagen haya sufrido distintos deterioros, pese a lo cual, ha servido como principal testimonio y referencia para el necesario proceso de restauración.

El proceso de restauración del stand

Desde hace tiempo y aparte de seguir construyendo los proyectos originales de nuestro fundador, venimos asimismo restaurando y manteniendo a punto objetos antiguos de gran valor histórico y afectivo no sólo para nosotros sino para nuestros amigos y clientes, así como para nuestra región.

La restauración de esta tienda-Kiosko-expositor era uno de los sueños de todos los miembros de nuestra familia. La hemos hecho con toda nuestra ilusión, nuestra profesionalidad y con la mayor fidelidad posible. Para ello nos hemos basado en antiguas fotografías, planos y numerosa documentación existente en torno a esta instalación, organizada por el fundador y conservada por sus descendientes.

Siguiendo la esencia del arte de la Restauración, hemos utilizado productos naturales que no dañan la pátina o envejecimiento natural de la madera, así como métodos reversibles que permitan montar y desmontar la instalación en el futuro tantas veces como se desee. La idea de restaurar este stand modernista era un viejo anhelo que se pudo ir materializando a medida que iban apareciendo fragmentos de éste, repartidos por la Bodega. En ocasiones la madera se encontraba dañada, reblandecida por la humedad, ahuecada por la carcoma o deslucida por el polvo.

Blanca Ameztoy Fernández-Montes, se dedicó durante más de un año a la recuperación de estas bellas piezas, sometiendo la madera a procesos de limpieza, desinfección, consolidación y encerado, siempre utilizando productos naturales y respetando al máximo la concepción original de la estructura. Aunque la mayor parte de los elementos estructurales y decorativos han sido rescatados, algunos de ellos se extraviaron, como es el caso de una de las vitrinas expositoras y parte de la cornisa.

Aún así, para ser fieles al proyecto y conservar la simetría que caracterizaba al stand, se han vuelto a construir con las mismas medidas y materiales con que figuraban en los documentos y planos conservados. Igualmente se ha realizado una nueva cubierta de tela para la instalación, ya que la utilizada se encontraba inservible pero, también en este caso, se ha respetado la fisonomía y materia prima con que fue concebida aquélla. Todos estos esfuerzos han permitido que el viejo stand modernista luzca hoy de la misma manera que lo hacía en 1910.

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